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Medicina alternativa: La homeopatía
El origen de la medicina homeopática se remonta a un pasado
que nos acercan a Hipócrates, el médico griego considerado el Padre de Sin embargo, no fue hasta que el médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) descubrió que la corteza de un árbol de Perú -el quino- producía en las personas sanas los síntomas de la malaria, pero proporcionaba enormes beneficios en la recuperación de los pacientes que sufrían esa terrible enfermedad, con lo cual comenzó a popularizarse esta medicina alternativa. De hecho, la homeopatía se basa en el principio “similia similibus curantur” que se traduce en “lo similar se cura con lo similar. En otras palabras, es un método terapéutico que se fundamenta en la ley de los semejantes o ley de la similitud mediante el cual se aplica a las enfermedades dosis mínimas de aquellas sustancias que, en cantidades mayores, producirían en el hombre sano síntomas iguales o parecidos a los que se tratan de combatir para que, de esta manera, se estimule al sistema inmunológico del organismo para que luche contra la enfermedad. Este es el mismo pensamiento que sirvió de base para las vacunas descubiertas por Edward Jenner y Louis Pasteur las cuales provocan una reacción en el individuo que protege contra la enfermedad. Los tratamientos de alergias trabajan, igualmente, de esta manera al exponer a una persona a cantidades del alergeno. El segundo principio de la homeopatía consiste en examinar el paciente en su totalidad. Es decir, no sólo toma en cuenta las manifestaciones físicas del trastorno que está presentando el paciente, sino que también analizan otros detalles muy importantes como: Antecedentes familiares
Factores externos
La personalidad del paciente,
Sus hábitos y costumbres de vida, y
En lugar de indicar un tratamiento idéntico para todos losenfermos que aparentemente presentan los mismos síntomas de una enfermedad determinada lo que hacen es ajustar su sistema curativo a las particularidades de cada caso. Sólo una vez que se toma en cuenta las particulares de cada persona, es cuando se considera los remedios homeopáticos El tercer principio fundamental es aquel que postula que
cuanto más diluido está el principio terapéutico, mayor efectividad tendrá el
remedio por acercarse a su estado más esencial.
Los remedios homeopáticos y su administración Hoy en día, los remedios homeopáticos se elaboran a base de plantas, minerales o productos animales y se comercializa en forma líquida o bien impregnando pequeñas bolas de azúcar, aunque el desarrollo de la industria homeopática los presenta, también, en forma de geles, cremas, polvos y jarabes. Si está en polvo el remedio, se recomienda que se deje desleír una pizca del medicamento (sin diluir) en la boca antes de las comidas, para que se absorba por la mucosa lingual. Al tomar remedios homeopáticos es necesario evitar el
consumo de los antídotos, que son las sustancias que los médicos creen que
cancelan los efectos de los remedios. Estas sustancias incluyen el alcohol, el
café, la menta (en pasta de dientes y enjuague bucal), alcanfor (en lociones y
bálsamos), y los alimentos muy picantes. La medicina homeopática también debe
ser manipulada con cuidado, y no debe ser tocada con el manos o los dedos, que
pueden contaminarla. Los remedios genéricos y la automedicación van en contra de la homeopatía desarrollada por Hahnemann, ya que ésta promueve el tratamiento individual a cada persona y no a enfermedades. Es importante observar que, en ocasiones, los trastornos pueden empeorar a corto plazo tras la primera toma del remedio homeopático. Este «empeoramiento inicial» es de corta duración, y debe considerarse como una buena señal de que el remedio elegido es el adecuado La medicina homeopática es, en principio, adecuada para todas aquellas patologías que requieran estimular la autorregulación de su organismo, pero si ya ha sufrido alteraciones físicas (por ejemplo, deformaciones articulares reumatoides), entonces ningún medicamento homeopático podrá corregirlas. Existen, además, determinadas enfermedades que no pueden tratarse sólo y exclusivamente con medicamentos homeopáticos, sino en combinación con otras especialidades farmacéuticas. Entre ellas figuran las enfermedades que requieren la administración de hormonas (insulina, por ejemplo, en la diabetes), las enfermedades agudas con peligro de muerte o los cuadros patológicos agudos de pronóstico grave. Ante situaciones tan frecuentes como impersonales, en la actualidad muchos pacientes buscan un sistema curativo más natural, efectivo y que estreche aún más la relación con el médico y la homeopatía puede resultar una alternativa en esa búsqueda del camino hacia la verdadera y completa salud.
Ver algunos ejemplos de remedios homeopáticos
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