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      La utilización de cataplasmas y compresas en los remedios caseros

La utilización de cataplasmas y compresas en los remedios caseros

El calor (en conjunto con el agua) son tal vez los remedios caseros más antiguos que existen. 

    

El calor, por su parte, se ha empleado, desde épocas inmemoriales hasta nuestros días a través de compresas, cataplasmas, envolturas, masajes, etc.

En este sentido, las compresas y cataplasmas ayudan en el tratamiento de determinadas partes del cuerpo y si se complementan con arcilla medicinal, patata, linaza o hierbas medicinales, sus efectos son aún más beneficiosos.

Éstas son muy aplicadas para aliviar los fuertes dolores del nervio ciático o el lumbago, ya que la acción analgésica es bastante duradera. Sin embargo, es importante tomar las debidas precauciones para no quemarse. 

A continuación exponemos las cataplasmas y compresas más utilizadas como remedios caseros, sus beneficios y forma de preparación y aplicación:

 

Cataplasma de patata

Para el tratamiento de la tos, bronquitis, cistitis, dolores de hombros y cervicales y de espalda.

Ingredientes y accesorios

Un paño de hilo.

500-100 g de patata cocida (según la superficie afectada)

 

Instrucciones

Hervir las patatas por 10 minutos a fuego lento.   Luego, se apaga el fuego y se sacan  aún caliente.  Después se aplastan las patatas cocidas con piel, se envuelve el puré en un paño de hilo y aplicar con cuidado sobre la parte del cuerpo afectada:

Si la persona tiene tos, se aplicará la cataplasma sobre el pecho.   En el caso de  cistitis: en la región de la vejiga.  Si se sufre de dolores de hombros, cervicales o de espalda, la cataplasma debe ser colocada directamente sobre la parte afectada por el dolor.   La cataplasma debe dejarse puesta, por lo menos, de 10 a 15 minutos.

Esta cataplasma no debe ser empleada si la persona tiene hipersensibilidad al calor, operaciones inminentes, disminución de la función cardiaca o enfermedades malignas.

 

Compresa de linaza

Indicada para madurar orzuelos y furúnculos y para las personas que sufren de  sinusitis, inflamaciones del seno maxilar y bronquitis.

Ingredientes y accesorios:

Una bolsa de paño de hilo.

200-500 g de linaza (según la superficie que se desea tratar)

 

Indicaciones:

Hervir por 10 minutos la linaza en una taza de agua y luego llenar de linaza la bolsa de paño de hilo.

Se aplica sobre el lugar afectado o donde se sienta el dolor y se deja actuar durante 5 minutos. Recalentarla y volver a aplicarla varias veces.

Esta compresa no debe ser empleada en los casos de hipersensibilidad al calor, operaciones inminentes, enfermedades malignas o nefropatías.

 

Compresa peloide (barros, fangos, lodos o arcillas medicinales)

Este tipo de compresa es recomendada para personas con estados dolorosos de la columna vertebral, tensiones musculares, lumbalgias o neuritis.

Ingredientes y accesorios

500-100 g de barro, fango o arcilla medicinal (según la superficie afectada)

Un paño de hilo.

 

Instrucciones

Calentar las compresas a 45 °C (se puede aguar si se desea con una o dos cucharaditas de agua) y aplicarlas a la zona deseada. Luego se debe dejar reposar a continuación de 30 o 60 minutos. Esta compresa debe ser aplicada sólo una vez al día

No se debe aplicar esta compresas en personas con hipersensibilidad al calor, operaciones inminentes, enfermedades malignas o disfunción nefrítica.

 

Compresas de vapor

Las compresas de vapor son el recurso ideal para sustituir los baños o las envolturas, y son utilizados para aliviar las molestias de los miembros afectados, mitigar los dolores y eliminar las tensiones.

Ingredientes y accesorios:

2 paños de franela.

1 palangana con agua hirviendo.

 

Instrucciones

Tomar un paño de franela por los dos extremos e introducirlo por la mitad en agua hirviendo. Al sacarlo, estirarlo bien, retorcerlo para que se escurra el agua y aplicarlo con cuidado sobre la región adolorida.   Después se debe levantar el paño brevemente una y otra vez hasta que la temperatura resulte agradable. Los dos extremos secos se doblan como protectores térmicos junto con el segundo paño y, luego, se cubre la compresa con una manta. Si es preciso, la compresa puede renovarse 2 ó 3 veces.

No se debe aplicar esta compresa en personas con hipersensibilidad al calor, operaciones inminentes, enfermedades malignas o mal funcionamiento de la función renal.

 

Compresa de hierbas

Otra forma de compresa de vapor más eficaz aún, se obtiene añadiendo hierbas medicinales como el árnica, romero y tomillo al agua hirviendo.

En este sentido, el árnica reduce rápidamente los hematomas, refuerza la acción paliativa en el tratamiento terapéutico de las distensiones, contusiones, dislocaciones, dolores musculares y articulares, hinchazones producidas por magullamientos y lesiones.  En el caso del romero y el tomillo, estas hierbas activan el riego cutáneo.

 

Ingredientes y accesorios:

2 cucharadas de hierba seca (ya sea árnica, romero o tomillo).

2 paños de franela.

1 manta de lana.

 

Instrucciones

Hervir 1 litro de agua con 2 cucharadas de la hierba seleccionada. Se deja reposar 10 minutos y se cuela. Se empapa con este liquido una franela la cual será doblada y se aplica, lo más caliente posible, sobre la zona afectada. Para conservar el calor se cubre con un segundo paño de franela y, luego, con una manta de lana. Dejar puesta la compresa mientras siga desprendiendo calor.

No se debe aplicar esta compresa en personas con hipersensibilidad al calor, operaciones inminentes, enfermedades malignas o mal funcionamiento de la función renal.

 

 

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Nota: Estos remedios no deben sustituir los tratamientos médicos; sólo son un complemento y el autor no será                        responsable de su uso  y consecuencias de su empleo                                 

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