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Remedios para el síndrome de tourette

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El síndrome de La Tourette es una enfermedad hereditaria del sistema nervioso descrita por primera vez hace más de un siglo por el neurólogo francés George Gilíes de La Tourette.

Antes de los 18 años de edad, los pacientes con esta enfermedad presentan tics motores, es decir, movimientos musculares repetidos en sacudidas y sin ninguna finalidad en prácticamente cualquier parte del cuerpo.

Estos pacientes también presentan tics vocales en forma de ruidos desagradables o, en algunos casos, palabras o frases. En la mayoría de casos los ücs van y vienen y a menudo son sustituidos por diferentes sonidos o movimientos. Los tics pueden ser más complejos a medida que el paciente envejece.

El síndrome de La Tourette es tres veces más fre cuente en hombres que en mujeres. Los tics motores, que suelen presentarse en episodios cortos varias veces al día, pueden hacer muy difícil que el paciente realice actividades sencillas, como atarse los zapatos, sin mencionar las tareas relacionadas con el trabajo o la conducción de vehículos.

Además esta enfermedad puede tener efectos negativos sobre el desarrollo social del paciente. Algunas personas tienen una necesidad irresistible de emplear términos ofensivos y malsonantes (un trastorno denominado coprolalia), aunque estos impulsos no están bajo control voluntario.

Incluso si son aceptados socialmente estos pacientes viven con el miedo de ofender a los demás y de ponerse en situaciones embarazosas. Con el tiempo, pueden irse encerrando y aislándose de sus amigos e incluso de sus familiares.

Los tics del síndrome de La Tourette suelen describirse como involuntarios, lo que significa que el Paciente no puede controlarlos. Esta descripción no es absolutamente fiel. Un tic es una necesidad muy fuerte de hacer un determinado movimiento 0 sonido. Se parece más a un picor que exige el rascado. Algunos pacientes son capaces de contro-‘ar sus tics durante varias horas, pero cuando pueden expresarse son incluso más fuertes y duraderos. Los tics empeoran cuando el paciente está
sometido a estrés, y habitualmente desaparecen durante el sueño.

Algunas personas con esta enfermedad tienen problemas para concentrarse. A menudo, parecen malhumorados y tienen períodos de depresión. Pueden tener los mismos pensamientos repetidamente, un tic mental conocido como obsesión. Todos estos signos hacen que los pacientes con síndrome de La Tourette estén en el límite entre las enfermedades del sistema nervioso y las psiquiátricas.

De hecho, antes de que las investigaciones demostraran que el cerebro de estos pacientes presenta cambios bioquímicos anormales, muchos médicos estaban convencidos de que se trataba de un trastorno mental. Todavía no se sabe si estas conductas son resultado directo del propio síndrome o una reacción al estrés de tener que vivir con la enfermedad.

La investigación ha demostrado que en el síndrome de La Tourette existe una mala función de la producción o utilización en el cerebro de importantes sustancias denominadas neurotransmisores. Estos son productos químicos que controlan las señales que se envían a lo largo de las células nerviosas. Los neurotransmisores dopamina y serotonina se han relacionado con el síndrome de La Tourette. Se cree que la noradrenalina es el estimulante más importante. Los medicamentos que imitan a la noradrenalina pueden desencadenar ücs en pacientes susceptibles.

El síndrome de La Tourette es hereditario, si un padre lo padece cada hijo tiene un 50% de posibilidades de tener el gen alterado. Siete de cada 10 niñas que heredan el gen y prácticamente todos los niños presentarán síntomas de la enfermedad.

De forma global, 1 de cada 2.500 personas tiene un síndrome de La Tourette. Los síntomas más frecuentes son los tics motores crónicos y los pensamientos obsesivos. Los pacientes con esta enfermedad presentan muchas probabilidades de tener problemas para controlar sus impulsos, padecer dislexia u otros problemas de aprendizaje y hablar en sueños o levantarse cuando están dormidos. La conducta compulsiva, como lavarse las manos o comprobar repetidamente si la puerta está cerrada, son un signo frecuente del síndrome de La Tourette. Las compulsiones se ven en el 30 al 90% de los pacientes.

Los tics motores del síndrome de La Tourette se pueden clasificar como simples o complejos. Los tics simples son movimientos bruscos y breves que afectan a uno o varios grupos de músculos y que pueden repetirse varias veces. Los tics complejos constan de un patrón repetido de movimientos que puede afectar a varios grupos musculares y que suelen ocurrir en el mismo orden. Por ejemplo, un niño con síndrome de La Tourette puede mover repetidamente su cabeza de lado a lado, cerrar los ojos, abrir la boca y estirar el cuello.

Los tics vocales pueden ser sonidos que carecen de significado o palabras o frases repetidas. Los tics tienden a empeorar y mejorar de forma cíclica, y los pacientes pueden presentar nuevos tics cuando envejecen. Los síntomas pueden mejorar mucho durante semanas o meses para empeorar de nuevo posteriormente.

Los siguientes ejemplos muestran por qué el síndrome de La Tourette puede ser un trastorno a la vez extraño y dramático:

• Tics motores simples. Pueden incluir parpadeo, hacer pucheros con los labios, agitar la cabeza, levantar los hombros o hacer muecas con la cara. Cualquier parte del cuerpo puede verse afectada. Son frecuentes los movimientos rápidos de los dedos o los sonidos realizados con los dientes.

• Tics motores complejos. Pueden incluir saltar, tocarse diversas partes del cuerpo o determinados objetos, oler repetidamente las cosas, agitar los pies o moverse haciendo círculos. Algunos pacientes lanzan objetos y otros ordenan las cosas de una determinada forma. Morder, dar cabezazos, girar los ojos de un lado a otro y agitar la lengua también son actividades típicas. Un niño puede escribir la misma letra o una palabra centenares de veces o simplemente puede romper los papeles o los libros. No pretenden ser ofensivos, pero pueden realizar gestos obscenos o imitar los gestos realizados por los demás.

• Tics vocales simples. Pueden incluir aclararse la garganta, toser, eructar y chasquear la lengua.
Los pacientes pueden hacer diversos sonidos o repetirlos continuamente. • Tics vocales complejos. Los niños mayores con 1 enfermedad pueden repetir la misma frase va rías veces o cualquier cosa que los demás dicen Algunos pacientes hablan muy rápido o muy al to, o con un tono o un acento extraño. La co-prolalia (que significa decir palabras obscenas o malsonantes o frases hostiles) es probablemente el signo más conocido del síndrome de La Tourette aunque solo afecta a menos de una tercera parte de los pacientes.

Las anomalías conductuales que pueden asociarse al síndrome de La Tourette incluyen trastorno de hiperactívidad y déficit de atención y actividades disruptivas, como trastornos de la conducta y trastornos de oposición desafiante, como conductas agresivas, antisociales y negativas. Los trastornos académicos, trastornos del aprendizaje y anomalías del sueño (como sonambulismo y pesadillas) también son frecuentes en estos pacientes.

No existe ninguna prueba específica para diagnosticar la enfermedad. El diagnóstico se basa en la observación de los síntomas y en preguntar a los familiares si tienen un trastorno similar. Para calificar un cuadro de síndrome de La Tourette, es necesario que existan tics motores y verbales durante al menos un año que hayan empezado antes de los 18 años. A menudo, el diagnóstico se retrasa porque el paciente no es bien valorado en su casa, la escuela o la consulta del médico.

Puede tardar algún tiempo hasta que el paciente confíe lo suficiente en el médico para mostrar los tics mas llamativos. Pueden realizarse análisis de sangre en algunos casos para descartar otros trastornos del movimiento. El electroencefalograma suele ser anormal, aunque no es específico de la enfermedad. Es muy importante obtener una historia detallada de los medicamentos que ha tomado el pacíente para establecer el diagnóstico, porqu algunos estimulantes pueden provocar tics o agravar los síntomas de la enfermedad.

 

Remedios populares

Aunque no existe tratamiento para el síndrome de La Tourette, muchos tratamientos alternativos pueden disminuir la frecuencia y la gravedad de los tics:

• Acupuntura. En algunos estudios, se ha demostrado que la acupuntura tiene una efectividad muy elevada en los niños con síndrome de La Tourette.

• Tratamientos conductuales. Algunos de ellos pueden ayudar a los pacientes con síndrome de La Tourette a controlar los tics.

• Terapia conductual cognitiva. Esta forma de terapia ayuda al paciente a cambiar su respuesta a un estímulo particular. Es bastante efectiva en el tratamiento de las conductas obsesivas y compulsivas asociadas a la enfermedad.

• Neurofeedback (biofeedback electroencefalográfi-co). El paciente aprende a controlar los patrones de ondas cerebrales. Puede ser efectivo para reducir los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, no existen datos sobre su eficacia.

• Psicoterapia. Esta forma de tratamiento puede ayudar al paciente y a su familia a enfrentarse a la depresión, las relaciones alteradas y otras cuestiones comúnmente asociadas al síndrome de La Tourette.

• Técnicas de relajación. Se cree que el yoga y la relajación muscular progresiva pueden ayudar a los enfermos con síndrome de La Tourette, especialmente cuando se usan en relación con otros tratamientos, porque disminuyen el nivel de estrés del paciente. En algunos estudios, se ha demostrado que las terapias de relajación reducen la gravedad de los tics, aunque de una forma no significativa.

• Entrenamiento y reducción del estrés. Esta técnica puede ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad porque el estrés los empeora.

• Otras terapias alternativas. Homeopatía, hipnosis e imágenes dirigidas y la eliminación de los alimentos que provoca alergia de la dieta pueden ser beneficiosos en los pacientes con la enfermedad.

La única forma que existe de prevenir el síndrome La Tourette es evitar que una pareja en la que
uno de los miembros de la misma sea portador del trastorno tenga hijos.

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