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Remedios con elemi y su aceite

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El árbol del elemí, originario de Filipinas e Indonesia, pertenece a la familia de las burseráceas, emparentado con los que producen el incienso y la mirra y puede llegar a medir más de 27 metros.

Hoy se cultiva este árbol con fines comerciales también en Brasil y los países centroamericanos

En cuanto echa hojas nuevas, el árbol del elemí exuda una resina blanca con olor acre. Al entrar en contacto con el aire, dicha resina se endurece y se torna amarilla.

La destilación de la resina por corriente de vapor produce un aceite transparente o de color amarillo claro, que despide un aroma fresco, ligeramente dulce, de cítricos y picante. En ocasiones se le denomina elemí de Manila o goma de elemí.

En árabe, al-lami significa “arriba y abajo”, lo cual tiene connotaciones espirituales. Turcos y árabes del pasado usaban el elemí como sustancia resinosa que ponían a arder, debido quizá a su propiedad de intensificar el estado meditativo. Los antiguos egipcios lo utilizaban para embalsamar, en virtud de su acción preservadora.

Al inicio del siglo XV, los europeos incorporaron el elemí en sus bálsamos, linimentos y ungüentos medicinales.

Asimismo, lo empleaban para tratar las enfermedades respiratorias. Se aplicaba localmente en emplasto con objeto de ayudar a soldar los huesos fracturados. Se supone que los soldados que recibían heridas de espada, encontraban pronto alivio al curarlas con elemí. Los productos para el cuidado de la piel y los cosméticos solían contener elemí, debido a sus propiedades cicatrizantes.

 

Propiedades curativas

El aceite de elemí activa el sistema inmunológico. En Europa, médicos y aromaterapeutas lo utilizan para tonificar el timo, órgano fundamental del sistema inmunológico. Siendo un buen estimulante del cuerpo en general, el aceite de elemí refuerza la capacidad del organismo para resistir la enfermedad, y restablece la fortaleza física, especialmente durante la convalecencia.

El aceite de elemí posee muchas de las propiedades características de aquellos con los cuales está emparentado, a saber, el incienso y la mirra. Combate los males respiratorios, tales como la bronquitis, el resfriado, la tos y la gripe.

Reduce la congestión y contribuye a la expulsión del exceso de mucosidad. Tonifica el tracto urinario y ayuda a curar la cistitis. La aplicación de aceite de elemí sobre el área donde se ha fracturado un hueso acelera la soldadura de éste y minimiza el dolor, sobre todo si dicha aplicación se lleva a cabo antes de la colocación del enyesado.

El tratamiento continuo con elemí previene además el desarrollo de la artritis reumatoide en la zona de la fractura. Asimismo, apresura la cicatrización de cortaduras, llagas y heridas, y favorece la formación de nuevas células de la piel.

Igualmente, disminuye la inflamación cutánea y coadyuva a resolver problemas crónicos de la piel, tales como el eccema, en especial, el eccema supuroso, y otros tipos de dermatitis. Las infecciones causadas por hongos tales como el pie de atleta, la candidiasis y las micosis de las uñas responden bien al tratamiento con elemí.

Ejerce una acción de regeneración celular que resulta provechosa para la piel seca. Constituye una buena opción rejuvenecedora en casos de cutis arrugado o carente de firmeza. Al equilibrar las secreciones sebáceas, el aceite de elemí contribuye a normalizar tanto la piel reseca como la grasosa. Asimismo, puede controlar la transpiración abundante.

En la aromaterapia, se considera que el aceite de elemí equilibra los nervios. Calma el nerviosismo, y favorece la armonía interior y con los demás. Revitaliza la mente abrumada por la fatiga mental o el estrés. Su efecto sedante coadyuva a superar los padecimientos relacionados con el estrés.

El aceite de elemí fortalece y concentra la mente y las emociones. Transmite serenidad y claridad, y actúa como un auxiliar para la meditación.

 

Remedios populares

Remedio con elemí para el cansancio: Mezclar  3 gotas de aceite de albahaca, 6 gotas de aceite de elemí,1 gota de aceite de jengibre, 8 gotas de aceite de romero y 4 gotas de aceite de menta piperita y colocar en un frasco de vidrio con cierre hermético. Inhalar directamente de la botella cada vez que se requiera una elevación del nivel de energía.

Remedio con elemí para las úlceras de las várices:. Mezclar resina de elemí, 10 gr, bálsamo del Perú, 60 gr.; glicerina, 40 gr. y almidón, 20 gr. hasta obtener una pasta consistente. Luego aplicar sobre las úlceras varicosas.

Remedio con elemí para la irritación después de afeitarse: Mezclar 2 gotas de aceite de cedro, 240 mililitros de agua destilada, 2 gotas de aceite de palo rosa, 1 gota de aceite de elemí, 2 gotas de aceite de lavanda y 1 gota de aceite de vetiver. Luego de haberse rasurado, remojar el área con esta fórmula. Agitar bien el recipiente antes de cada aplicación

 

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