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Remedios para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas

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remedios para la dispareunia


La dispareunia se refiere al dolor o molestias diversas en la zona genital que ocurren durante las relaciones sexuales  por infinidad de factores que incluyen infecciones vaginales, lesiones, reacciones alérgicas y falta de lubricación.

Igualmente, las enfermedades de transmisión sexual como tricomoniasis, clamidia o una bartolinitis, las cicatrices de cirugía de abdomen no curadas correctamente, los problemas de la vejiga, el estreñimiento crónico y las alteraciones de los órganos reproductivos -por ejemplo, la endometriosis y los quistes fibroides– tambien originan malestar durante o después de la copulación.

También los conflictos psicológicos (estrés, fobias, traumas no resueltos, entre otros) pueden causar dolor durante las relaciones sexuales.

 

Remedios populares

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #1  Hervir un puñado de maravilla en 2 litros de agua hasta que quede sólo uno y luego dejar refrescar y colar.  Realizar baños de asiento con esta preparación una vez al día.  Este remedio se aplica cuando la dispareunia es causada por inflamación.

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #2  Verter 1 taza de zumo de aloe vera o sábila en un litro de agua y calentar sólo un poco.  Efectuar baños de asiento con esta preparación una vez al día.  Este remedio se aplica cuando la dispareunia  es producida por irritación en la zona vaginal.

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #3  Mezclar 1 cucharada de cúrcuma en polvo en 1/2 taza de yogur natural hasta lograr que se integren completamente.  Aplicar en la zona vaginal y dejar puesta unos minutos antes de enjuagar con abundante agua.  Este remedio resulta ideal en caso que la dispareunia es causada por infecciones por levadura o cándida.

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #4  Macerar, por 24 horas, un puñado de flores de caléndula y malva en 5 litros de agua.  Pasado ese tiempo, colar el líquido y calentar para hacer baños de asiento.

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #5 Humedecer con el aceite de sésamo una bolita de algodón  y después aplicar en la zona afectada  mediante un ligero masaje.

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #6 Verter 1 cucharada de tilo en una taza de agua que esté hirviendo.  Cubrir y dejar refrescar.   Tomar 1 taza de esta infusion  cuando existe mucho estrés antes de las relaciones sexuales.

Remedio para dispareunia o relaciones sexuales dolorosas #7 Usar remedios de homeopatía puede tratar la dispareunia como son Sepia ofñcinalis y Thuya occidentalis.

 

 
Recomendaciones

Revisar su botiquín. La irritación vaginal hace que las relaciones sexuales sean dolorosas. Algunos productos irritantes comunes son los condones de látex, ingredientes de detergentes para ropa, sales de baño, productos para irrigación, pomadas anticonceptivas y espermaticidas. Considere y elimine los posibles causantes durante una semana, más o menos, y observe si la irritación o el dolor aminoran. Pruebe un condón de los nuevos, que no son de látex.

Sin embargo, no opte por los de carnero, salvo que esté completamente segura de que su compañero no es seropositivo y monógamo. Los condones de carnero bloquean los espermas, pero no el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

Prolongar el escarceo. En caso que requiera más tiempo para excitarse y lubricarse, prolongue los abrazos, las caricias y los besos antes de la unión.   Cuando no hay suficiente lubricación, le causará irritación y dolor.

Usted y su pareja traten de estimularse con la boca y las manos y dejen la penetración hasta el final si siempre siente dolor. Si aun así ésta le provoca dolor, sáltenselo y lleguen al climax en forma oral o manual.

Adoptar una o dos posiciones nuevas. Hay posiciones que permiten copular más cómodamente que otras. Experimente varias hasta encontrar aquellas que le funcionen mejor.

Acudir a sesiones de acupuntura, ya que esta terapia alternativa desbloquea energéticamente la zona afectada.

Probar un lubricante. Los cambios hormonales que conllevan la lactancia y la menopausia resecan los tejidos de la vagina y los adelgazan, lo que hace que su relación sexual resulte dolorosa. Asimismo, ciertos medicamentos -por ejemplo, los antihistamínicos- provocan resequedad vaginal. Sea cual fuere la causa, tal vez le sirva aplicarse un lubricante soluble en agua (por ejemplo, jalea K-Y, Replens o Gyne-Moistrin) antes del coito.

De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Nueva York, en el que se compararon los lubricantes de patentes de venta libre con los que requieren receta médica, arrojó que los primeros son igual de buenos que los segundos. Siga las instrucciones del empaque.

Ponerse cómoda. La combinación de factores físicos y psicológicos ocasionan un problema llamado vaginismo: los músculos alrededor de la entrada de la vagina se contraen involuntariamente, dando como resultado una copulación sumamente dolorosa, si no es que imposible.

Con frecuencia, las mujeres que padecen el vaginismo se sienten muy angustiadas ante la idea de una penetración. Algunas de ellas fueron criadas en hogares donde se consideraba que las relaciones sexuales eran malas o degradantes. Otras, porque han tenido experiencias sexuales traumáticas.

El siguiente ejercicio es especialmente para disipar el temor a la penetración sexual y lograr un control durante la misma. Le será de gran ayuda.

Escoja un momento en el que esté sola y relájese. Desvístase y recuéstese en la posición donde las rodillas las tenga dobladas y los pies planos, ya sea sobre el piso o la cama. Póngase un poco de lubricante en su dedo índice introduzca únicamente la punta en su vagina, empujándola hacia abajo como si tratara de defecar. (Este procedimiento relaja los músculos de esa zona sin ocasionar daño a los intestinos.) Déjelo dentro durante un minuto, siéntalo. Después, introduzca más el dedo, a la altura del primer nudillo. Ahora, contraiga y relaje sus músculos vaginales alrededor de su dedo.

Para contraerlos, apriete los que le permiten detener el flujo de orina cuando va al baño. Continúe así la técnica: introduzca su dedo cada vez un poco más y después contraiga y relaje sus músculos alrededor del mismo. Con la práctica, tendrá cada vez más confianza de poder controlar sus músculos, lo que la hará sentirse más relajada, aunque sepa que tendrá el pene de su compañero adentro.

Cuando lo haga ya fácilmente con un dedo, pruebe introducir, ahora, dos. Cuando ya se sienta cómoda con éstos, pida a su pareja que introduzca uno de sus dedos y después dos. Con el tiempo, él introducirá su pene, sin ningún problema.

Acudir al médico si, a pesar de los remedios arriba expuestos, el dolor se mantiene o se agudiza.

 

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