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Remedios para la poca concentración

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Una persona que no puede concentrarse, le será imposible realizar tareas como terminar el trabajo asignado oportunamente, con todos los detalles requeridos, disfrutar de los libros, por no hablar de las películas, las obras de teatro, los conciertos y la danza.

Al igual, no podrá aprender otras materias, idiomas, deportes, manualidades y aficiones, o simplemente recordar los nombres de las personas, o seguir instrucciones.

Cuando la atención se desvía, la causa puede ser una u otra como preocupación, tensión, falta de interés por el tema tratado, hambre o la falta de sueño.

En este sentido, a algunas mujeres les cuesta mucho trabajo concentrarse en los últimos meses del embarazo, o durante la menopausia cuando el insomnio es un problema común.

A continuación se pesentan algunos remedios caseros y naturales que pueden ayuar a lograr la atención.

 

Remedios populares

Remedio para la poca concentración #1:  Colocar un puñadito de flores de espino y llenar la taza de agua hirviendo. Cuando se enfría, apartar las flores y tomar a sorbitos.  Beber una taza durante la comida, y otra durante la cena.  Este remedio resulta adecuado cuando la poca concentración es debido a la falta de sueño.

Remedio para la poca concentración #2:  Verter 1 cucharada de pétalos de amapola en 100 gr. de agua que esté hirviendo.  Tapar y dejar refrescar.  Colar y tomar de 2 a 4 tazas al día; dos tazas al acostarse.  Este remedio, al igual que el anterior, ayudan en caso de la falta de concentración debido al insomnio.

Remedio para la poca concentración #3: Descansar sobre un almohadón lleno de flores de lúpulo.

Remedio para la poca concentración #4: Mezclar 30 g. de raíz de valeriana y 15 g. de brezo y extraer 1 cucharada de la mezcla.  Verte en una taza de agua; maceración en frío seguida de decocción.  Tomar una taza antes de acostarse si se sufre de tensión nerviosa que causa poca concentración.

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Remedio para la poca concentración #4: Mezclar 20 gr. de pétalos de rosa; 10 gr. de corteza de naranjas amargas, hojas de naranjo y flor de azahar, y 5 gr. de lúpulo y extraer 1 cucharada de la mezcla.  Verter en una taza de agua y hervir por 5 minutos.  Tomar 3 veces al día en  caso de tensión nerviosa que dificulta la concentración.

Remedio para la poca concentración #5: Consumir a diario un puñado de dátiles o ciruelas, ya que son  alimentos ricos en minerales omo el boro, cuya falta en la dieta dificulta la concentración.

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Remedio para la poca concentración #6: Ingerir alimentos ricos en hierro y zinc como los frijoles y carnes y zinc, minerales que se requieren para lograr una mayor concetración.

Remedio para la poca concentración #7: Mezclar en una taza de agua entre 2 y 4 ml de tintura de schizandra tres veces al día por un mes.

 

Recomendaciones

Alejarse de las distracciones. Cierre la puerta, apague el televisor y desligue el teléfono, así acabará con muchas distracciones. Si fuera necesario, dígale a las personas que comparten un espacio con usted que les agradecería no la molestaran.

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Hacer actividades de una en una. Es difícil concentrarse en una tarea dada cuando uno efectúa varias al mismo tiempo. Probablemente se tardará más y cometerá más errores, porque es imposible, sencillamente, que su mente esté en dos labores al mismo tiempo. En cambio, si da cierto tiempo para cada tarea o proyecto, los resolverá uno a uno, por turno.

Respirar hondo. La angustia ensombrece la concentración. La respiración profunda acalla esa voz interna insidiosa que repite: “¿Podré acabar esto? ¿Quedará tan bien como se requiere?” Respire hondo y retenga el aire cinco segundos mientras oprime una mano contra la otra: dedos contra dedos y palma contra palma. Después, exhale lentamente por la boca, al mismo tiempo que relaja las manos. Hágalo cinco o seis veces, hasta que comience a relajarse.

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Sorprender a su cerebro. Las actividades que ponen a trabajar su cerebro -leer libros acerca de temas nuevos para usted, resolver crucigramas, aprender otros idiomas o instrumentos- se traducen en un razonamiento más lúcido, según arrojan algunos estudios.

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Ambientar con un poco de música. Hay personas que trabajan mejor en completo silencio, mientras que otras lo hacen con música de fondo. 

Tomar un descanso después de una hora. Concentrarse es una cosa, pero mantener la atención es otra. Después de un rato, su cerebro (y el resto de su cuerpo) necesita un descanso. Para despejarse y volver a concentrarse, dé un paseo alrededor de la manzana.

Concéntrese en el ejercicio. Un programa de ejercicio regular -rutinas constantes de 45 minutos cada una- también mejorarán su capacidad de concentración. Un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh puso a unas cuantas mujeres a caminar sobre bandas, y les pidió que continuaran hasta que quemaron 350 calorías. Después de eso, ellas dijeron que sentían la cabeza más despejada. Esa cantidad de calorías equivale a caminar tres millas en unos 45 minutos, a un ritmo de cuatro millas por hora. Al parecer, el ejercicio mejora el flujo de oxígeno hacia el cerebro. Asimismo, contribuye a desaparecer la angustia y depresión que distraen la atención.

Comer algo. La concentración decae cuando bajan sus niveles de azúcar en la sangre. Por otro lado, las comidas frecuentes, en poca cantidad, mantienen esos niveles. Por tanto, si está a punto de dedicarse a una tarea que exige concentración, coma algo -medio sandwich de atún, por ejemplo, o alguna otra combinación de proteínas y carbohidratos-. Los estudios concluyen que una combinación de proteínas y carbohidratos es más adecuado que consumir sólo proteínas o sólo carbohidratos.

Acudir al médico Si cuando era niño tenía problemas para concentrarse en el trabajo escolar y ahora como adulta sigue en las mismas, quizá la causa sea un asunto de hiperactividad, también llamado Mal de la Falta de Atención (MFA). Los síntomas característicos son impulsividad, falta de atención e hiperactividad, los que ocasionan fricciones en el trabajo y las relaciones ¡nterpersonales.

Acuda a su médica general, ésta lo atacará mediante una terapia encaminada a modificar la conducta, medicamentos, o con ambos.

 

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