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Remedios para la enfermedad inflamatoria intestinal

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La enfermedad inflamatoria intestinal es el nombre general con el que se designan la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Se caracteriza polla aparición de inflamación, ulceraciones y trastornos de la función intestinal.

La principal característica de la enfermedad inflamatoria intestinal es la inflamación, como su nombre indica. La inflamación es un proceso que tiene por objeto actuar contra invasores extraños al organismo, como virus, bacterias y hongos.

En respuesta a estos microorganismos, el sistema inmu-nitario del organismo produce diversas células y productos químicos que intentan detener la invasión. Sin embargo, estas células inmunitarias y productos químicos tienen efectos directos sobre los tejidos corporales, produciendo calor, enrojecimiento, tumefacción y trastornos de la función.

Nadie sabe qué es lo que inicia el ciclo de la inflamación en la enfermedad inflamatoria intestinal, pero el resultado es un intestino afectado.

En la colitis ulcerosa, la inflamación afecta a la mucosa que recubre el recto y el intestino grueso. Se cree que la inflamación empieza de forma característica en la parte final del intestino grueso que conecta con el recto (colon sigmoideo). Esta inflamación puede diseminarse a través de todo el intestino grueso, pero sólo raramente afecta a la última porción del intestino delgado (íleon). El resto de intestino delgado permanece normal.

La enfermedad de Crohn es una forma de enfermedad inflamatoria intestinal que afecta tanto al intestino delgado como al grueso. La inflamación de la colitis ulcerosa se produce sólo en la mucosa que recubre el intestino, mientras que en la enfermedad de Crohn se afectan todas las capas de la pared intestinal. Si la inflamación persiste, el tejido del intestino empieza a deteriorarse y se producen ulceraciones que con frecuencia se infectan.

La enfermedad inflamatoria intestinal puede presentarse en todos los grupos de edad, con una frecuencia mayor entre los 15 y los 35 años. Las mujeres y los hombres se afectan por igual. Es una enfermedad considerada familiar. Un paciente con enfermedad inflamatoria intestinal tiene un 20% de posibilidades de tener parientes que también la padezcan.

No se ha identificado una causa específica de la enfermedad inflamatoria intestinal. Aunque no se hayan encontrado microorganismos (virus, bacterias u hongos) para justificar el ciclo de inflamación, diversos investigadores siguen sospechando que algunos de ellos pueden ser responsables.

Otros, en cambio, se concentran en identificar algún cambio en las células del colon que pueda hacer que el sistema inmunitario reaccione de forma accidental frente a estas células como si fueran extrañas. La evidencia adicional de que se trata de un trastorno inmunitario incluye la alta cifra de otros trastornos inmunitarios que con frecuencia acompañan a la enfermedad inflamatoria intestinal. Esta enfermedad también se ha asociado al estrés psíquico, mental y emocional.

Los primeros síntomas de enfermedad inflamatoria intestinal son espasmos abdominales y dolor, una sensación de necesidad urgente de defecar y presencia de sangre y pus en las heces. Algunos pacientes experimentan diarrea, fiebre y pérdida de peso. Si las diarreas se mantienen pueden aparecer signos de pérdida de líquidos (deshidrata-ción), como descenso de la presión arterial, frecuencia cardíaca rápida y vértigo.

Las complicaciones de la enfermedad inflamatoria intestinal son la perforación intestinal, la dilatación tóxica del colon y la aparición de cáncer de colon. La perforación intestinal se produce cuando la inflamación y la ulceración del intestino debilitan la pared hasta el extremo de que se produce una perforación.

Es una complicación que pone en peligro la vida del paciente, puesto que el contenido del intestino (con gran cantidad de bacterias) se disemina por el abdomen. La presencia de perforaciones puede dar lugar a una infección denominada apendiitis o peritonitis.

Se cree que la dilatación tóxica del colon ocurre porque la inflamación intestinal interfiere con la función normal de los músculos del intestino. Esto permite que el intestino se vuelva laxo y su diámetro empiece a aumentar. El diámetro aumentado adelgaza a su vez las paredes, aumentando el riesgo de perforación y peritonitis. Cuando el diámetro ha aumentado considerablemente y existe infección el cuadro se denomina megacokm tóxico.

Los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal tienen un riesgo importante de presentar cáncer de colon. Este riesgo parece iniciarse aproximadamente a los diez años del diagnóstico. El riesgo global de presentar cáncer es mayor en el paciente que tiene una mayor porción de intestino afectado. El riesgo aumenta estadísticamente cada año:

• A los diez años, el riesgo de cáncer está entre un 0,5 y un 1%.
• A los 15 años, el riesgo de cáncer es del 12%.
• A los 20 años, el riesgo de cáncer es de aproximadamente el 23%.
• A los 24 años, el riesgo de cáncer es de aproximadamente el 42%.

Los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal también tienen un mayor riesgo de experimentar otros trastornos: inflamación de las articulaciones (artritis), inflamación de las vértebras (espondilitis), úlceras en la boca y en la piel, aparición de protuberancias enrojecidas y dolorosas en la piel, inflamación de algunas zonas oculares y diversos trastornos del hígado y de la vesícula biliar.

La enfermedad inflamatoria intestinal se sospecha primero por los síntomas que el paciente presenta. Los exámenes de las heces revelan habitual-mente la presencia de sangre y pus. En ayunas, los análisis de sangre pueden detectar un aumento de glóbulos blancos, que es un índice de inflamación en algún lugar del cuerpo. También puede haber anemia, especialmente cuando se pierde una gran cantidad de sangre con las heces.

La parte más importante del diagnóstico es la endoscopia, durante la cual el médico introduce un tubo flexible con una cámara de fibra óptica a través del recto y hasta el colon. De esta manera, se puede examinar la mucosa que recubre el intestino buscando signos de inflamación y ulceración. Se obtiene una pequeña muestra del tejido intestinal (biopsia), que se examina al microscopio para detectar los signos de la enfermedad.

La exploración radiológica es útil para conocer la cantidad de intestino afectado. Sin embargo, las exploraciones radiológicas requieren el uso de bario y deben retrasarse hasta después del inicio del tratamiento. El bario es una solución que se bebe o se administra mediante un enema en el recto y se emplea como sustancia de contraste en las radiografías.

 

Remedios populares

El tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal se dirige a la inflamación subyacente, así como a los problemas debidos a la diarrea y la pérdida de sangre continuadas. El uso de medicinas alternativas en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal es común. Los pacientes que quieran usarlas pueden utilizar diversos tratamientos, aunque existen pocos estudios controlados sobre su efectividad.

La infusión de manzanilla se utiliza para tratar la enfermedad inflamatoria intestinal. Se sabe que la manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias, antiespasmódicas y antibacterianas. El paciente debe dejar reposar las flores secas sumergidas en agua caliente durante 11 a 15 minutos y después tomar entre tres y cuatro tazas diarias. La manzanilla puede causar reacciones alérgicas a las personas sensibles. Otros antiespasmódicos son valeriana, ñame y viburno.

Existe alguna evidencia preliminar de que la alteración de las bacterias del intestino previene o controla la colitis. Las bacterias intestinales pueden regularse mediante el uso de probióticos o prebióticos.

Los prebióticos aportan microbios beneficiosos ya sea mediante ingestión, ya sea en forma de supositorio. Los probióticos hacen referencia a cambios dietéticos que pueden favorecer el crecimiento de microbios beneficiosos. Existen estudios preliminares en animales y humanos que demuestran que los lactobacilos y otras bacterias relacionadas pueden controlar la colitis y prolongar la remisión. La digestión de carbohidratos no digeribles, como inulina y lactulosa, tomados como probióticos estimula el crecimiento de estas bacterias beneficiosas.

La ingestión de cápsulas de aceite de pescado con protección entérica puede reducir la tasa de recaídas de la enfermedad inflamatoria intestinal. En un estudio, se ha observado que los pacientes que tomaban suplemento de pescado tenían una tasa del 59% en comparación con el 90% del grupo que tomaba placebo.

Un porcentaje importante de los pacientes con colitis ulcerosa que utilizan el enema chino kuijie qing cura su enfermedad en comparación con el 5% de los que toman medicamentos antiinflamatorios. Existen otras plantas administradas en forma de enema que obtienen mejores resultados que los antiinflamatorios alopáticos. Además, en ocasiones, estos remedios herbales chinos son más útiles para tratar la diarrea y la presencia de moco en el intestino que los fármacos.

 

Recomendaciones

Los nutricionistas suelen recomendar la ingesta de carne de gallina a los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. Las alergias alimentarias y algunos tipos de alimentos están asociados a una mayor incidencia de la enfermedad.

Eliminar los productos derivados del trigo y la leche, que son alérgenos comunes, suele mejorar los síntomas. La incidencia de la enfermedad de Crohn está aumentada en áreas donde las personas consumen una dieta rica en azúcares refinados y grasas saturadas y baja en fibra dietética.

Las dietas de eliminación, como las que limitan los alimentos refinados, se han mostrado eficaces en ocasiones para aliviar los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal.

Los suplementos dietéticos son generalmente beneficiosos en el tratamiento de los trastornos digestivos. Algunas recomendaciones clásicas son:
Vitamina C: 4 g al día.
• Vitamina Bg: 250 mg al día.
• Vitamina E: 800 UI.
• Glutamina: 3 g al día. Tomar entre las comidas.
• Ajo: 2 g al día.
• Regaliz: se mastica según sea necesario.

Otros tratamientos de la enfermedad inflamatoria intestinal son acupuntura, dieta macrobiótica, uña de gato (linearía tomentosa), Ulmus rubra, acupresión, biofeedback, técnicas de relajación e hipnoterapia.

 

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